Nueva tecnología en prótesis que agiliza la marcha

El Laboratorio de Orto-Prótesis de la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación de nuestro hospital, introdujo una nueva tecnología de fabricación de prótesis para extremidades inferiores que promete beneficiar a pacientes en edad de trabajar pues permite una mayor fluidez en la marcha.

Se trata del uso de un material termoplástico transparente para elaborar encajes (dispositivo que une el muñón a la prótesis), llamado ThermoLyn Clear, de origen alemán. La lámina se calienta en un horno especial que lo derrite hasta el punto de caer como una gota de agua sobre el molde de yeso.

“La particularidad de la tecnología es que, al ser un material transparente, nos permite probar el encaje en el muñón y ver directamente los distintos puntos de presión que se generan. Es decir, podemos ver el cambio de coloración de la piel y saber con certeza qué zonas tenemos que liberar (soltar) y en cuáles hay un vacío que rellenar, pudiendo hacer pequeñas modificaciones a través del calor. Este encaje de prueba posteriormente es laminado con resinas y fibras de carbono, haciéndolo más liviano y resistente”, cuenta Andrea Román, coordinadora del laboratorio.

La tecnología permite asegurar encajes que contactan completamente con el muñón, logrando una presión uniforme. Y justamente es esto lo que se requiere para que la prótesis quede más firme y el paciente pueda moverse con mayor confianza.

“Esto está pensado para quienes tienen una actividad mayor que los pacientes geriátricos; personas que son más jóvenes, que trabajan y están en proceso de adquirir una prótesis definitiva. Este sistema los beneficia muchísimo, porque les permite mayor independencia, mayor fluidez en la marcha y rapidez en la marcha”, explica Román.

Crean nueva plantilla “ortomoldeada”

Pero, no solo tecnologías de vanguardia ha incorporado el laboratorio últimamente. Los técnicos que ahí trabajan están constantemente buscando fórmulas para mejorar las órtesis y prótesis que elaboran, reemplazando piezas muy caras con mecanismos hechos por ellos mismos. Fue en esa búsqueda que Jorge Garay, técnico ortoprotesista del laboratorio, logró diseñar un nuevo tipo de plantilla a la que llamaron “ortomoldeada”, la que se adapta al calzado del usuario haciéndosele sólo algunas modificaciones.

Ocurría que no todos los pacientes que necesitaban plantillas para pie diabético, tenían el dinero para comprar un calzado especial que pudiera contener su tamaño abultado. Garay creó una mucho más delgada pero que permite, al igual que la otra, descargas selectivas que evitan que se produzcan heridas.

“Adquirir un calzado especial cuesta aproximadamente $200 mil, y nuestra población no cuenta con ese acceso. Una forma de enfrentar esa realidad fue crear esta plantilla híbrida, entre una ortopédica y una moldeada, que puede ser usada dentro de un calzado normal”, explicó Andrea Román.

“Lo importante es que acá en el laboratorio estamos pudiendo dar respuesta a las necesidades de cada usuario, ofreciendo la órtesis o la prótesis que cada uno de ellos necesita”, agregó.